martes, 24 de abril de 2012

pequeñas fobias (sin importancia)

Esta misma mañana he regresado a los Juzgados donde más lejos ejerzo de manera habitual, y como siempre...me he perdido en carretera, pero poco - como ya es la vez que hace 10 ó 12, pues ahora ya me pierdo donde puedo dar la vuelta rápidamente, cosa que no ocurrió las 5 primeras veces donde a punto estuve de hacer el cambio de sentido en Algeciras o lo que es lo mismo, 500 km después-. Yo no sé como demonios lo hago pero no consigo llegar hasta allí sin pasar un rato de angustia existencial carreteril, lo que sumado a el estado natural de nerviosismo prejudicial y a que no encuentro la postura cómoda de conducción, desencadena en un final de día de agotamiento y dolor de cabeza de categoría de bandera.

En el camino, mi rubia me comentaba a la altura del aeropuerto, que para ella era un sueño llegar hasta allí y subirse al primer vuelo para acabar telefoneando a casa comunicando:- "Hola soy yo, estoy en la China popular....ya volveré", y hay que ver, para mi eso, más que un sueño, es una pesadilla. Aquí la que suscribe, para subirse a un vuelo, debe mentalizarse durante un par de meses,y si el mismo tiene una duración de más de 60 minutos drogarse con algo que la deje k.o a los efectos de que no acabar arrancando la mascarilla de oxígeno y agarrándose de los pelos del pasajero de al lado, por no hablar del estrés que me produce el no poder comunicarme de manera fluida con el resto de seres humanos que me rodean -en mi idioma y no como una india-, o que las puertas del metro y/o tren se cierren y me dejen aplastada en el centro mientras grito: "...que alguien paaaareee ésssstoooooo".


jueves, 5 de abril de 2012

extraña semana

Aquí estamos, tratando de sobrevivir a la llegada de la primavera temprana, a los impagados y consultados que creen que mi labor y trabajo es altruista, a los recursos penales y administrativos, STC de Audiencia donde gano la partida - además partida doble por razones que ya contaré, y ya que estamos aquí y aunque no sea mi estilo, que se joda la otra parte- , perdiendo algunas partidas de "apalabrados"- juego al que me enganche el domingo y ando escondiéndome por los rincones y debajo de las sábanas para colocar una palabra más-, colgando caricias virtuales hasta quedarme colgada y rompiendo acuerdos extrajudicales por orden, que me van a traer más de un dolor de cabeza en los próximos meses....eso si, todo con la cabeza bien alta, enfundada en unos vaqueros que apenas me dejan respirar y un pelo a lo afro desafiante que ha asustado a los nubarrones dando paso al sol, el que por cierto me ha comentado que va a quedarse en casa todas las fiestas de Pascua....¡¡¡¡¡yujuuuuu!!!!

jueves, 1 de marzo de 2012

volver...

... yo que me se el tiempo que llevo pensando en volver a escribir por estos andurriales, pero o bien estoy demasiado eufórica para parar y plasmarlo o bien estoy tan casada o triste, que no encuentro el momento...y en esta identidad que se asemeja a una montaña rusa con bucles, jumpings y caídas libres, aquí me hallo y tal día, hará un año de ésto. 

Con las primeras calores, los clientes se han vuelto locos y llaman a todas horas, incluso a las siete de la mañana ha llamado alguien cuya identidad no desvelaré por lo del secreto de profesión, y me ha dejado un entrañable mensaje en el buzón de voz con un tirar de la cadena final que me ha dejado sin palabras. En un primer momento, he pensado que quizá el marcaje ha sido imprudente y todo lo demás ha venido rodado, pero...¿y si era algo premeditado y lo que quería era dejarme un mensaje "sui generis"? Lo he pensado varias veces durante el día, pero no me he atrevido a llamarle y comprobarlo, por si se trataba de la opción b). Cuando encuentre una respuesta a dicha opción le llamo, y si no cuando lo aviste...siempre me queda hacerme la muerta. 

domingo, 6 de noviembre de 2011

mal de otoño


Comenzó el verano apenas sin darme cuenta y se marchó casi de puntillas. Solo con él algunas tardes de disfrute y muchas de trabajo, como viene siendo habitual en los últimos tiempos... eso sí, con un "kit kat" de alegrías compartidas salpimentadas de agua salada.

Como siempre el otoño me adentra en pensamientos de hojas rojas con níscalos y un semblante de capa caída extremadamente melancólico. Llevo miles de otoños intentando encontrar el encanto de un hacerse de noche inmediato, de un jardín semi desértico y de un corazón que se angustia hasta bien entrado el consumismo navideño...pero nunca lo consigo.

Incluso este año celebramos Haloween en casa, por si encontraba con aquello, una especie de pértiga hacia el comprar compulsivo sin pasar por este estado de autoestima menos veintitrés que me caracteriza en esta estación. Os prometo que lo intenté todo: me vestí de bruja e incluso planté un simulacro de tumba con muerto incluido al que se le encendían los ojos de color verde parpadeantes, los niños de murciélago y vampira corrieron y saltaron hasta caer rendidos en el sofá, y yo...lejos de encontrar aquello que buscaba, no duermo bien desde entonces ,recordando la calavera viviente de mi jardín y los vecinos vestidos de yo que me sé,  tirados por el suelo de la acera sin mediar palabra alguna.

Mañana sin falta, acudo a por un suplemento vitamínico y Dormidina 25, y si tienen comprimidos para el mal de otoño...yo no se vosotros, pero yo me pido dos cajas.

domingo, 4 de septiembre de 2011

el último verano de 34 (a Rebeca)

Nada tiene que ver este último con aquellos veranos interminables de niños corriendo por el huerto para encontrarnos, de gritos comunicativos, de miradas con complicidad, de Manolo matando dragones nocturnos con escopeta de balines, de chapuzones eternos con cuerpos arrugados incluidos, de la recogida de la algarroba con sacos de rafia, meriendas de Nocilla y frío de flash y risas.

Ahora la balsa ya es piscina, los huertos están estériles, nos comunicamos casi en silencio a través del móvil, en ocasiones entro y salgo del agua tan rápido que apenas consigo mojarme, las algarrobas se pierden entre los hierbajos, paso por el pasillo del supermercado donde está la Nocilla, apresurada y con los ojos cerrados, y he prohibido a mis hijos comer flash...mejor algo que alimente. 

Manolo hace tiempo que masilló los agujeros de las paredes y las repintó...Pero, lo que sigue igual, son nuestras miradas de complicidad para escoger cuidadosamente la ropa de nuestros hijos (antes muñecos)  y nuestras risas, ahora aderezadas de tabaco rubio y vino blanco. Un placer seguir compartiendo contigo... tardes de verano.