viernes, 27 de agosto de 2010

días de jalandria

Ha sido un verano corto, apenas 15 días de no escuchar llamadas de personas que agonizan porque no he ido a comprobar que su puñetero expediente sigue estando igual. La playa debe andar por el mismo sitio de siempre, pero no me he acercado ni un miserable minuto para comprobarlo. El calor hoy es sofocante y su mirada ha resultado un oasis en el que me hubiese gustado sumergirme un rato más .

No he tenido tiempo de encontrarme con demasiados amigos, pero si con los más importantes, al menos, con los que siempre están.

Cené una noche con Rebeca y...por suerte, no ocurrió ningún desastre. Ningún pájaro se enganchó en el cabello rubio y rizado de Ana, semi infartándola mientras su madre y yo nos lanzábamos debajo de la mesa como cuando eramos pequeñas y algo nos aterrorizaba; ni Rebequilla se tiró sin chaleco salvavidas para susto de su padre (y el mío propio) como el año anterior. Esta vez fue una noche de carne a la brasa y de cava fresquito que se alargó hasta bien entrada la madrugada con toda la prole revoloteando (ya son 5 sumando las suyas y los mios) Keles dormida y las historias de Manolo.
Cené otra noche con Marcela, esta vez en casa, con Rafa y minimarcelilla que está echa una fitipaldi de mucho cuidado. Bebimos de todo lo que se fue terciando y fumé gracias a un , - ahora vuelvo- de Rafa. Apenas charlamos, como de costumbre, porque Sarita Dinamita la hiperabsorvió como suele hacer con el 90% de los invitados...que le vamos ha hacer, ha salido igual que la madre, muy a mi pesar.


Preparé un par de arroces con bogavante con Carmen y toda su familia, seguí comiendo carrilleras en Vallat con la familia política en un día soleado de río, toros y cerveza. A aquello siguió un sábado de "torrà de carn" en Sueras con tarde de vacas, más cava y el recuerdo del tío que nos dejó en febrero... al que todos tuvimos presente y echamos mucho de menos.

Finalmente, japonés con Didi y Lerele, quienes me han adentrado en este mundo adictivo del sushi, sashimi, futomaki y no recuerdo que puñetas más, que me lleva de cabeza de un tiempo a esta parte, y de colofón final, el cumpleaños de la teta Toya , con todos los minibocadillos, cocas, y repostería sin fin, propia de la familia Santos...

Y, ahora que estoy haciendo balance de estos escasos 15 días, a Dios gracias que sólo han sido 15, porque voy a necesitar un mes entero de "lechuga/pechuga" para meterme de nuevo en una 42 y seguir respirando... (snif)

lunes, 9 de agosto de 2010

estatua de sal

¿Sabe? Debería usted recordar todas mis trastadas, todos mis besos, el olor a lejia en sus manos cansadas de tanto frotar, el aroma especiado de todos sus guisos, sus ensaladillas de los sábados, nuestro Un, Dos, Tres... particular, nuestros días en la playa, en la montaña, mis constantes salidas de tono y sus curas con mercromina.


Debería usted saber que he llorado infinidad de veces al dejarla en casa, imaginando que algún día no estará usted asomada a la ventana, que en Pascua los panquemaos ya no tendrán el regusto de su cariño, que nadie se levantará para prepararme los mejores buñuelos del mundo para la Purísima y que usted ya no estará durmiendo en la cama de al lado, tras haber ingeniado un cuento especialmente inventado para mí, donde yo siempre soy la protagonista...como cada noche de verano.


Hace un tiempo que la vengo encontrando triste, porque sus piernas no le llevan y le traen con la ligereza de tiempos pasados, porque sus ojos están cansados de dejar de ver amistades y sus brazos apenas llegan a desabrochar sus zapatos. Hace tiempo que es usted quien llora, y aterrorizada, deja la luz de la lamparilla de noche encendida hasta que el sueño le vence, y así, los días van pasando, esperando a que mañana le duela un poco menos el alma.


Ayer, como cada domingo me senté a su lado y como siempre le dije: "La quiero mucho...¿lo sabe usted abuela?" Usted, asintiendo con la cabeza, esbozó una sonrisa y tras confundirme con mamá, se balanceó en su mecedora, cerró los ojos y se silenció.


Jamás imaginé que pudiera usted convertirse... en estatua de sal.

lunes, 26 de julio de 2010

maldita monogamia


Si hubieses venido a buscarme sobre las 17 del viernes, te hubiese llevado conmigo. Tantas veces lo habíamos soñado, que al llegar a la Suite del Camps Elysées Plaza, hubiésemos descorchado la Veuve Clicquot y tras comernos los Godiva, hubieras pasado a comerme hasta dejarme sin aliento. Un enorme hall con sofás recios en tonos grises rallados y unas cortinas doradas con brocados que dan paso a dos enormes balcones, nos hubiesen dejado admirar la calle D´Artois. Escogí la habitación perfecta...y las sábanas ultra blancas, con olor a jazmín verde, se hubiesen tornado con tu aroma, más y más irresistibles.


Te hubiese llevado a cenar la primera noche al servicio Premier del Bateaux, una noche mágica donde lo más especial sin duda, hubiese sido, cuando tu mirada al desviarse hacia mi escote hubiera provocado el derrame del Saint Estèphe. ¿Recuerdas? Llevaba puesto el vestido azul de topos que tanto te gusta. A la llegada al hotel te habrías marchado al baño y en la penumbra hubiera perjurado, que jamás volvería allí sin tí.



El sábado al amanecer, me hubieras susurado para despertarme "Let de sky fall" , porque sabes que me encanta, mientras besando mi espalda, hubieras perdido tu mano izquierda entre mis nalgas, a penas cubiertas por un tanga con encaje. La Basílica de Sacré Coeur, en Montmartre, hubiese esperado a que llegáramos tras el Café de Flore y el retrato que te hubiese mandado hacer en Place de Tertre. Tras una ensalada en una Braserie, hubiésemos paseado por las antigüedades Egipcias del Louvre, acabando ambos, en la toilette, conteniendo la respiración agitada.




Agotada, a última hora de la tarde y como siempre, lamentándome de haber caminado y gastado más de lo debido en Foubourg Saint-Honoré, me hubieras hecho tu inagotable sesión de fotografías en el monumento emblema y hubiéramos vuelto al Hotel donde, esperando a que salieras de la ducha me hubiese quedado dormida sobre la cama, soñando regresar allí... contigo.






martes, 20 de julio de 2010

HOY NO HAY NADIE

Está ocurriendo algo extraño esta tarde. Estoy completamente sola. No han estado los niños en casa desde bien pronto y "mon mari" ha desaparecido a primera hora de la tarde. Cuando he pensado en subir a Mario he recordado que los Martes por la tarde él tampoco está disponible. He disfrutado un rato en la piscina y al bajar al despacho...voilé! tampoco había nadie. Al telefonear a mamá se ha conectado el buzón de voz y el correo está completamente vacío.

En mi empeño de encontrar a alguien conocido, he bajado a tomar un café a la cafetería de abajo y, está cerrada hasta las 7. No sé, igual hay un complot organizado para hacerme sentir "la nada" esta tarde, o, por qué no, quizá estén todos esperando en mi casa con el propósito de sorprenderme con una fiesta que se alargará hasta bien entrada la madrugada, donde habrán canapés de mil maneras y miles de botellas de Moët estarán colocadas estratégicamente por la casa en cubos de aluminio llenos de hielo, para que en ningún momento se me vacíe la copa por completo. Estarán todos, todos los que me hacen reír y lereleré se encargará con su cámara y su sensibilidad, de inmortalizar los mejores momentos de la noche y de que los mismos se publiquen en papel couché.

Pero... ¿y si me he muerto ahogada en la piscina y por eso no puedo contactar con nadie? En fin, me voy del despacho que me está entrando la neurosis.





martes, 13 de julio de 2010

LAS PREFERENCIAS DE MARIELA


Me gusta andar descalza por la casa, las sábanas blancas, "A mi aire" de Loewe, el ron caramelo, Anatomía de Grey, el aroma a mar, la picea azúl, Leonard Cohen, el café corto con sacarina, las risas de mis hijos, el humor de Mario, sus camisas a cuadros, el jamón de Joselito, comprarme zapatos, que me hagan cosquillas, los baños de espuma, el olor de Farengeit 32 de Dior en su piel, los desayunos con mamá, las orquídeas, Pasión Vega, la Nutella, el sexo aliñado con alcohol, el sonido de la lluvia, encontrar conchas en la playa, el Vernel azul, Orgullo y Prejuicio, sumergirme en la piscina desnuda, que me roben sonrisas, las tardes con Rebeca, los gatos, el cava brut, las cenas de los viernes, el cariño de Patri, los panquemaos de la abuela, comprar en el mercado central, los ratos con Jeny, los bolsos de CH, los pijamas de algodón, los sujetadores de encaje, las películas subidas de tono, saber que si te busco te encuentro, los vestidos de firma, la Coca Cola Light, recibir tus e-mails, observar como te pones el pijama cada noche, comer en El Peñalen, cenar en la terraza, las vajillas cuadradas, ver fotos viejas, las compresas sin alas, pintarme las uñas de los pies de rosa nacarado, escribir en un folio en blanco, las perlas australianas, la GHD, Florencia, la Fira, los snaks chinos, recordar nuestra primera vez, los acuerdos extrajudiciales, almorzar en casa la Tía Ana y con Marcela en el Lizardi, las claras con gaseosa, leer la Hola y las tormentas nocturnas.
Para que luego digan que soy complicada.