jueves, 30 de agosto de 2012

Consuelo

Hoy he vuelto a verla. Estaba sentada junto a la ventana. Me gustaría recordarla así, junto a la ventana, viendo pasar la vida sin hacer demasiado ruido. Está más enclenque que de costumbre a causa de una brusca pérdida de peso  y lleva las uñas pintadas de color carmín un poco desconchadas, porque ya hace tiempo que se las pinté. Hay que ver abuela, ha trabajado siempre tanto que nunca ha podido llevar las uñas perfectas, ha tenido que esperar hasta los ochenta y tantos para poder ser presumida...

La tía me ha comentado que ya no quiere comer y que ayer no llegó a tiempo hasta el baño, no debería preocuparse, a todos nos ha ocurrido alguna vez, y en muchas de esas ocasiones, estaba usted para solventar el problema . Ha levantado la cabeza y me ha reconocido, lo se, aunque no haya querido decir mi nombre a pesar de la insistencia. Usted siempre me dijo que ambas teníamos las manos calientes, y que eso era bueno para hacer pan, pero hoy las suyas estaban heladas y buscaban el cobijo de las mías a las que agarraba fuerte. Le he preguntado varias veces como se encuentra y con un "hilillo" de voz que es solo  la sombra de lo que queda de quien mandaba a diestro y siniestro, me ha confesado con la mirada perdida, que tiene miedo. Me han comentado también que ayer se escapó para venir a buscarme, y aunque cada día que voy a verla hago un esfuerzo sobre humano para no llorar hasta que salgo de su casa, hoy la he abrazado y hemos llorado las dos, y sabe por qué...porque yo también he sentido miedo de no poder volver a abrazarla y seguir diciéndole que la quiero. 

viernes, 20 de julio de 2012

inicio de periodo vacacional (que no de vacaciones)

Me concentro en hacer innumerables "gorritangas", una encima de la otra hasta conseguir un castillo de 300 torres con un foso para cocodrilos y algas peligrosas.  Debo llevar...no se, más de dos horas hasta que oigo una voz que grita aterrorizada: "ola graaaadeeee", y yo, que en toda la tarde he tenido que escuchar unas 1500 veces el mismo reclamo, no me molesto ni en mirar atrás. 

De repente, una ola me sorprende y me desplaza medio metro,  dejándome perpleja mientras observo que mi obra de arte se espachurra pasando a ser una inmensa trampa para los paseantes playeros. Yo, miro el Cartier y son las 7 de la tarde. Mis hijos me miran mientras en sus ojos puede leerse a modo de "autocue": "por favor, no vuelvas a empezar de nuevo", solo ellos y "mon mari" saben lo tozuda que puedo llegar a ser, así que me levanto y tras retirarme media playa de dentro de la braguita del bikini (que no tanga porque una ya no tiene el cuerpo para eso), me sumerjo cogida de la mano de mis hijos en "la mar salada",  nombre que utiliza curiosamente mi hija, de manera habitual, para referirse al mar y nos adentramos plácidamente.  

La tranquilidad se esfuma en la primera ola que arrolla literalmente a mi príncipe, arrancándole el bañador de cuajo y dejando al descubierto un culete refulgente al que le sigue una cara de pánico y un llanto descontrolado. Al otro lado, mi princesa intenta mantenerse de pie mientras se sube el biquini y yo repaso que todas mis prendas se encuentren en su lugar mientras maldigo a Poseidón y a toda su familia. 

Bueno, así han comenzado mis vacaciones, con tardes de playa, noches de Grey y ratos de Apalabrados. ¿Un poco rara? Quizá, pero eso si, muy muy feliz.

sábado, 9 de junio de 2012

jardín

Por aquí estoy, sábado por la mañana. Los niños están en el sofá contiguo comiéndose un sandwich para desayunar desde hace más de 40 minutos. Los sanwidches ya se sabe que son como la pechuga de pollo reseca...son creadores de bolas enormes de boca que precisan un lento masticado y consiguiente engullimiento lento, casi como el de las boas. ¡Ahh! Y beberse un Actimel sabor fresa-plátano de los de las caseimunitas, que claro como tiene tres mil mililitros de fluido, pues a mis hijos les cuesta...pobrecitos.

Y yo, estoy planificando bajar a acabar de cortar el césped del jardín de abajo. Lo cierto es que hace un par de días ya me puse en el tema, pero corté césped y cable de la maquina corta césped, lo que provocó que la máquina dejara de funcionar de manera fulminante. Yo, aterrorizada comprobaba  si seguía viva o era mi espíritu electrocutado quien trataba de hablar con los niños. 

Pero al comentárselo a los ingenieros y electricistas que complementan mi vida me dijeron: " ¿pero que dices? Si cortas un cable con masa y dos fases y el corte se produce en un punto intermedio del termostato y el de un diferencial que se llame Marisol o Mariola (no lo recuerdo)...es imposible electrocutarse, a lo sumo, dejar a medio planeta sin luz", y yo: "Ah, claaaroo". Bueno, no os lo cojais al pie de la letra, tengo una vecina que se llama Marisol, igual se referían a ella y yo no les estaba prestando toda la atención que el tema requería.

En fin, os dejo que las "tijeretas" jardineras, están comenzando a hacer cánticos para que baje a amenizarlas con mi destreza al mando de los cientos de instrumentos jardineros que habitan mi hogar y los gritos de "¿os habéis acabado el sandwich?" . Espero que para entonces no sea ya de noche. Un saludín. 

martes, 24 de abril de 2012

pequeñas fobias (sin importancia)

Esta misma mañana he regresado a los Juzgados donde más lejos ejerzo de manera habitual, y como siempre...me he perdido en carretera, pero poco - como ya es la vez que hace 10 ó 12, pues ahora ya me pierdo donde puedo dar la vuelta rápidamente, cosa que no ocurrió las 5 primeras veces donde a punto estuve de hacer el cambio de sentido en Algeciras o lo que es lo mismo, 500 km después-. Yo no sé como demonios lo hago pero no consigo llegar hasta allí sin pasar un rato de angustia existencial carreteril, lo que sumado a el estado natural de nerviosismo prejudicial y a que no encuentro la postura cómoda de conducción, desencadena en un final de día de agotamiento y dolor de cabeza de categoría de bandera.

En el camino, mi rubia me comentaba a la altura del aeropuerto, que para ella era un sueño llegar hasta allí y subirse al primer vuelo para acabar telefoneando a casa comunicando:- "Hola soy yo, estoy en la China popular....ya volveré", y hay que ver, para mi eso, más que un sueño, es una pesadilla. Aquí la que suscribe, para subirse a un vuelo, debe mentalizarse durante un par de meses,y si el mismo tiene una duración de más de 60 minutos drogarse con algo que la deje k.o a los efectos de que no acabar arrancando la mascarilla de oxígeno y agarrándose de los pelos del pasajero de al lado, por no hablar del estrés que me produce el no poder comunicarme de manera fluida con el resto de seres humanos que me rodean -en mi idioma y no como una india-, o que las puertas del metro y/o tren se cierren y me dejen aplastada en el centro mientras grito: "...que alguien paaaareee ésssstoooooo".


jueves, 5 de abril de 2012

extraña semana

Aquí estamos, tratando de sobrevivir a la llegada de la primavera temprana, a los impagados y consultados que creen que mi labor y trabajo es altruista, a los recursos penales y administrativos, STC de Audiencia donde gano la partida - además partida doble por razones que ya contaré, y ya que estamos aquí y aunque no sea mi estilo, que se joda la otra parte- , perdiendo algunas partidas de "apalabrados"- juego al que me enganche el domingo y ando escondiéndome por los rincones y debajo de las sábanas para colocar una palabra más-, colgando caricias virtuales hasta quedarme colgada y rompiendo acuerdos extrajudicales por orden, que me van a traer más de un dolor de cabeza en los próximos meses....eso si, todo con la cabeza bien alta, enfundada en unos vaqueros que apenas me dejan respirar y un pelo a lo afro desafiante que ha asustado a los nubarrones dando paso al sol, el que por cierto me ha comentado que va a quedarse en casa todas las fiestas de Pascua....¡¡¡¡¡yujuuuuu!!!!