martes, 11 de junio de 2024

Vuelvo. Sobrecargada de expedientes judiciales, llamadas, mensajes de WhatsApp - por cierto, odio que los clientes se comuniquen por este medio hasta el infinito y más allá pero no tengo lo que tengo que tener para dejar de contestar a uno tras otro- correos electrónicos y una avalancha de papeles que me he jurado cientos de veces ordenar, de repente, entro en el correo basura (hay que joderse) y me encuentro un comentario de Maik que dice: "Ya no escribes... es una verdadera lástima amiga. Te mando un abrazo desde la ultratumba!!" y de repente, se para el tiempo, ya no escucho el ruido. Os prometo que siempre he querido volver, pero supongo que no lo suficiente para parar todo y regresar. Ésto necesitaba.

Y ya os iré contando, pero ahora tengo un espacio de trabajo reprecioso, unos compañeros que valen millones y más clientes de los que jamás pude imaginar. Ya no trato de fingir desmayos cuando el contrario me pilla en "bolas" en el pugilato judicial, se me pasó lo de agredir a los testigos falsos y dejé de interrogar a los contrarios a modo lioso tipo: ¿no es más cierto...?¿No es más cierto...? ¿No es igual de cierto...? entre otras porque al final acababa yo tan liada que era incapaz de memorizar para conclusiones un relato coherente. Sigo aterrorizada por vampiros, zombies, tormentas, arañas y animales picadores en general pero lo llevo con un poco más de dignidad. 

Correo basura dice... deberíamos encontrarle inmediatamente otra nomenclatura, por ejemplo: "ese empujón que necesitabas", lo voy a plantear a outlook. Feliz de regresar. Besis Maik. 

jueves, 1 de enero de 2015

análisis varios

Y la mañana del 30, como en otras tantas ocasiones -no muchas, afortunadamente- me metí en el coche, medio infartada, para dirigirme a una extracción de sangre matutina. Si ya me jode salir de casa sin desayunar, no digamos si  es para formar parte de esta especie de ritual satánico  del que por mucho que pasen los años, la medicina no consigue avanzar...siempre es lo mismo: alcohol, algodón , tira de goma presionadora de brazos, agujas, sacasangres más o menos experimentad@ y yo.

Para no mentiros,  andaba más tranquila que de costumbre. Visualicé la situación y por momentos la tuve, por completo, controlada. La extractora de las últimas veces, que es una rubia con voz agradable, se apuntó el pasado septiembre a mi turno de Pilates y a ésto se suma,  que es la mamá de una compañera de ballet de mi princesa y con la que, sin lugar a dudas, iba a mantener una conversación amena y entretenida sobre la última representación a modo de: " Esta vez lo hicieron muy bonito ¿no crees?  (Ella habla y toma los datos) Ya no parecen una cuadrilla de desorientadas ¿verdad? (ella vuelve a hablar y me aprieta la goma) ¿y la profesora que me cuentas?(ella me contesta y me clava la aguja, yo busco un punto fijo y me concentro en respirar, no la escucho) ¿Te aclaras con el roll up? (ella me quita la goma y me solicita que haga presión para que no me desangre....). Prueba superada, feliz año, dos besos y FIN.

Así que, caminé hacia la clínica con paso firme mientras un frío polar me cortaba la cara y la marcha triunfal Aida de Verdi resonaba en mi cabeza. Llamé al timbre, apunto estuve de arrancar la puerta  y me adentré en el pasillo hasta llegar a la altura de la tercera habitación a la derecha. Inspiré, abrí la puerta y...con una bata blanca me esperaba un hombre medio hipster medio indo pakistaní con una sonrisa "profident"... En ese preciso instante desapareció el diálogo ensayado para con la rubia y presa de un ataque de pánico dejé de respirar.

- Hola,  buenos días, ¿está usted bien?- trató de ser amable- a lo que asentí con la cabeza mientras controlaba  el parabán por si era menester lanzárselo a la cabeza para huir. De hecho creo recordar que era lo único que tenía controlado. Seguir sin respirar no me ayudaba en absoluto. Respiré. Me preguntó los datos y se los facilité informándole de que soy extremadamente sensible, que era muy probable que me mareara, y acabara vomitando y perdiendo el conocimiento, momento tras el cuál soltó una una carcajada que me dejó del todo descolocada. Me invitó a acostarme en la camilla. Por supuesto, le contesté que no (muy digna). Puso la goma y apretó hasta que parecía que iba a  explotarme el brazo. Le pedí que me hablara de algo. Me comentó de forma distendida que podía verse perfectamente la vena. ¡Oh, cielos! Le  informé en un tono de voz casi agresivo que lo estaba haciendo fatal. Me pinchó y seguía hablando del sexo de los ángeles. Busqué un punto y me concentré, respiré y comencé a ver luces hasta que me volví hacia el moreno que me comunicó que había terminado mientras presionaba la herida, y al que le salía una viñeta en su derecha en la que podía leerse: "Bingo. De buena mañana me ha tocado la grillada". Me volví pequeña y desaparecí por debajo de la puerta.

Y ahora, desde la perspectiva que me da el tiempo, me doy cuenta de que es la única situación predecible que soy incapaz de controlar, de modo que como propósito de año nuevo este 2015, nada de metas convencionales, voy a proponerme superar esta situación, aunque para hacerlo tenga que acudir a un profesional ha hacerme análisis... día si y día también. Tiembla Adeslas...

lunes, 29 de diciembre de 2014

balance

En este año ha habido un poco de todo, pero a  grosso modo, un buen resumen podría ser: trabajo para aburrir, nuevos clientes que se han convertido en amigos, mil problemas resueltos, la captura de alguien que esperaba que encontraran hace más de dos años, un viaje de relax a San Juan de Plan que volvería a repetir una y mil veces -de hecho ya he dicho de palabra,  pero dejo desde ahora por escrito, que quiero descansar allá arriba..., como poco en el Ibón de Sen (que putada )-, unas vacaciones de ensueño que pienso repetir el año que viene aunque tenga que atracar un banco para conseguirlas, varias familias que van a poder seguir residiendo en sus casas más tiempo, un reconocimiento por parte de la prensa local a mi trabajo, un nuevo amigo que consigue que cada día tenga mejor cara, una celebración de aniversario que no olvidaré jamás, dos celebraciones de boda, cual de todas más bonita; un revés médico del que espero salir airosa en breve, un aprendizaje constante de decenas de dragones que hacen feliz a mi príncipe, el amor incondicional de "mon mari" y  mamá, un echar de menos a la abuela, un salto de papá a Podemos, alguna que otra decepción, un accidente de moto de infarto -con bajada de tensión incluida-, nuevos pasos de ballet y nuevas canciones para ensayar con mi princesa, un viaje a Madrid pospuesto, un sentimiento de no estar el suficiente tiempo con mis hijos, una decisión de mi hermana que seguro la hará muy feliz este próximo año, comidas y cenas con amig@s a los que quiero con locura, saludos a lo lejos que me hacen sonreír, abrazos de gente agradecida, risas contagiosas, una dedicatoria que me acarició el alma y amor, mucho amor.

"He aquí mi secreto. Es muy simple:
no se ve bien sino con el corazón. 
Lo esencial es invisible a los ojos"
Antoine de Saint-Exupéry. El Principito.


martes, 4 de noviembre de 2014

espoleta retardada

He de reconocer que hay cosas que me cuesta digerir, que soy, ¿cómo os diría?.... de espoleta retardada. Me cuesta entender los desplantes de personas a las que jamás se me hubiera pasado por la cabeza hacerles ningún daño, que de repente te den la espalda y después la cara sin más, personas a las que realmente aprecias y por las que hubieras dado todo lo que hubiese sido menester...y pienso, no lo está haciendo a propósito, le estará ocurriendo ésto, le estará ocurriendo aquello, me lo estaré imaginando, me pongo en su lugar y me despongo 1500 veces al día, se me contractura el trapecio, se me engancha el gemelo, tengo mareos, se me distensa el talón de aquiles, voy coja unos días hasta que voy a la físio, vuelvo acordándome de su puñetera madre... y todo ésto, por la maldita costumbre de empatizar con todo Dios que se mueve: amigos, enemigos, familiares,clientes, animales y plantas.

Evidentemente, yo no soy perfecta, y a juzgar por lo que me conozco, que cada día es menos,  soy consciente de que he podido herir a personas con mis palabras o mis hechos-entre otras cosas, porque tengo esa maldita costumbre de decir las cosas como las pienso y a la cara a lo bestia-, y eso si, la bendita manía de pedir disculpas sinceras si puedo comprobar que efectivamente he podido hacer daño a alguien; independientemente de que algunas de ellas vayan por detrás poniéndome de vuelta y media, lo que ya os digo desde aquí, que me la repantinfla.

Y con toda esta rataíla de explicaciones no pretendo hacerme la víctima, con ello crearía mi propio verdugo; pero eso si, dejar claro que cada día, aunque sea poco a poco me voy apercibiendo de quien cuenta y quien no; y solo decirles, a todos esos que con malas formas y sin explicación me habéis dado la espalda: ¡que os huele el culo a mierda que no veas!

lunes, 8 de septiembre de 2014

la rentrée

Hace mil millones de años que no escribo. Es más, he intentado entrar en mi propio blog y he tenido que colocar la contraseña de mi  cuenta unas 70 veces. ¿En qué demonios estaba pensando cuando puse aquella contraseña? Lo he probado todo: con minúsculas, mayúsculas, mixtas, año de nacimiento, contraseña de alarma, PIN de targeta bancaria, de la del móvil y .... re-estableciendo hemos terminado. Por un momento creí que el señor de Blogger había cogido un cabreo morrocotudo y había decidido expulsarme del mundo bloggeriano sin más.

 Pero no, aquí estoy de nuevo con muchas ganas de contar un millón de cosas que me rondan la cabeza, cosas que me han ocurrido y otras que ocurrirán en breve, sobre todo, por culpa de esta manera explosiva y rocambolesca que tengo de enfrentarme a las situaciones que me vienen sucediendo en el día a día y el modo de relacionarme con las personas que se cruzan en mi camino y que sin duda, acabarán plantificandome, como poco, en la unidad de salud mental más próxima...

Como diría mi compañero Alarma, la "rentrée", debe hacerla uno de manera paulatina y calmada, pues debe el ser humano reincorporarse tras el verano después de haber saboreado el aburrimiento -para este genio galán, es primordial el aburrimiento en período vacacional, y manifiesta abiertamente y sin tapujos, que no alcanzamos el nivel óptimo de relax hasta que no nos aburrimos- todo ello con palabras dignas del propio Alfonso XII. Así que voy ha hacer caso a quien seguro más sabe, y la re-entrada trataré de hacerla, cuan menos, ordenada, apacible y progresiva. 

He vuelto. Un guiño. 

martes, 16 de julio de 2013

tiempo de verano

¡Ooooohhhh! Primer día de vacaciones oropesinas, hay que ver, se desplaza una aquí y es como si la holgazanería y la vagancia -por no hablar de las ganas de comer y beber - se apoderaran de mi como la canción del verano, que dicho sea de paso no se cual es, pero pienso descubrirlo este viernes con la princesa de las demandas. Todavía no he tenido tiempo de acercarme a la playa, pienso hacerlo en cuanto acabe lo que me tiene ocupada, por allí andan Sara y mamá desde hace un buen rato.

Este verano es especial, mi cocolisa ha acabado el primer curso de biotecnología en la universidad con buenas notas -como no podía ser de otro modo porque es la más trabajadora del mundo mundial- y una morenilla británica ha instalado el campamento base en Villa Morte para pasar con nosotros todo el verano. Siempre está sonriendo, y hace un ruidito cuando habla muy particular, cada día más gracioso. Y aquí estamos, todos de sarao veraniego. Acabamos de llegar y ya hemos descorchado la primera botella de cava, ¡esto promete!

lunes, 24 de diciembre de 2012

un adiós difícil

Hoy es una de las muchas tardes que he intentado escribir, y siempre que me siento ante el blog pienso: "No voy a hablar de mi abuela, los pocos que me leen dejarán de hacerlo." Pero cuando empiezo, sólo me apetece escribir sobre el día que se marchó y al resultarme tan triste, apago el ordenador y a otra cosa. Y así van pasando los días y la historia se repite, de modo que voy a narrar que sentí y que ocurrió  durante aquellos días y con ello,  voy a intentar cerrar una puerta que me ayude a seguir adelante:

"Era domingo y como cada tarde fuimos a verla, con la diferencia de que la habíamos visitado todos los días de la semana anterior -que dicho sea de paso, no lo hacíamos nunca-, e incluso el sábado a medio día estuve dándole unas cucharadas de papilla de cereales de la que conseguí que se comiera solo un par. Ya aquel sábado casi no me miraba y cuando lo hacía su mirada estaba perdida, entreabriendo la boca ya sin dentadura sin soltarse de mi mano hasta que se reclinó y se quedó dormida. Aquel domingo al verme sonrió como si me reconociera.  Recuerdo que no atendía a razones, no dejaba de colocarse de pie e intentaba caminar hasta que quedaba exhausta y agotada, momento en el que volvía a sentarse para reponer fuerzas y de nuevo volver a empezar, y así millones de veces. 

Recuerdo que Oscar y yo la llevábamos desde su butaca hasta la salita, allí dando la vuelta a la mesa seguíamos pasillo a dentro, mientras le recordábamos quieren éramos y le repetíamos entre besos cuanto la queríamos. Cuando apenas pudo respirar yo la aguanté abrazada y Oscar corrió a por la silla de ruedas para regresarla a su butaca color albero. Ya aquel día supimos que nos iba a dejar en breve, pero no hablamos sobre ello.

Al día siguiente me acerqué para explicarle que el martes debían colocarme un implante dental a primera hora de la mañana y que me habían recomendado reposo durante 24 horas, de modo que no iba a volver a visitarla hasta el miércoles....y no se si usted me entendió. Yo no estuve el martes con usted abuela, yo no estuve el último día de su vida. Y créame que lo siento.

Eran escasamente las diez de la mañana del miércoles cuando llamó  mamá para decirme que había ido a buscar a la doctora, pues la tía no le había visto buen color de cara, y mientras hablaba con ella, un pitido me advertía de que alguien quería comunicarse conmigo. Tras tranquilizarla, colgué el teléfono que sonó de inmediato. Era la tía, quien me informó con voz llorosa y entrecortada que usted ya había fallecido. Sentí tanto desconsuelo que no pude llorar. Estuve sentada casi diez minutos catatónica. Entonces pensé en mamá, ella iba hacia allí con la doctora, y de un respingo corrí hacia la ducha. Sabía que debía acompañarla a lo que fuera menester con independencia de mi implante, mi dolor y mi hinchazón de cara. Y casi sin darme cuenta allí estaba, escogiendo la caja donde meterla -ahora se llevan mate-, y así la escogimos. La dependienta hablaba con soltura y con actitud pizpireta, y yo trataba de hacerme la fuerte tomando decisiones para aliviar a mamá.

Después fuimos a casa, y allí estaba, acostada sobre la cama, pero ya no parecía usted, estaba como amarilla y fría, y una señora había instalado un campamento base frente a su cama y permanecía expectante con cada uno de los que entrábamos en aquella habitación - lo cierto es que solo le faltaban las pipas-, y no se movió a pesar de las caras de incredulidad de todos nosotros. ¿Sabe qué? Vi llorar a Salva, eso sabe usted que no es habitual...todo el mundo estaba muy triste..., como usted los últimos años.

Y ya han pasado más de tres meses de todo aquello, y supongo que todos, pero que yo sepa a ciencia cierta, Oscar y yo, preferimos no pensar, porque cuando nos paramos y nos cercioramos de que usted ya no está entre nosotros, es inevitable recordar... que ningún guiso sabrá como los que usted hacía, que nadie se atreverá a jalmarnos cuando nos portemos mal con la gracia que usted lo hacía, que ya no volveremos a escuchar de su voz historias de toros que saltan ribazos y se comen las coles de un solo bocado, que nadie más se inventará los cuentos de  "Peret i Pereta"  para  hacernos dormir,  que ya no volveremos a probar los mejores buñuelos, panquemaos y rollos de huevo y que aunque nos esforcemos en elaborarlos como usted nos enseñó... ya nunca sabrán igual, y ¿sabe por qué? porque era usted  con su compañía quien los hacía especiales, que este año no podremos sentarnos con usted en Navidad ni felicitarla por Año Nuevo y lo más importante, que ya no podremos decirle todo lo que la queremos y recibir de usted aquellos abrazos que todo lo curaban...y eso duele tanto, que la única Mercromina curadora es pensar, que usted se quiso marchar y así lo hizo, porque estaba cansada de vivir, cansada de echar de menos a la persona con la que decidió compartir su vida y tranquila, pues nada puede ser más tranquilizador que haber dado a las personas que más quieres lo mejor de ti y que éstas hayan sido conscientes de que así era.

Y bien, ahora vamos algún domingo a verla...pero ya nada es igual."

D.E.P

jueves, 30 de agosto de 2012

Consuelo

Hoy he vuelto a verla. Estaba sentada junto a la ventana. Me gustaría recordarla así, junto a la ventana, viendo pasar la vida sin hacer demasiado ruido. Está más enclenque que de costumbre a causa de una brusca pérdida de peso  y lleva las uñas pintadas de color carmín un poco desconchadas, porque ya hace tiempo que se las pinté. Hay que ver abuela, ha trabajado siempre tanto que nunca ha podido llevar las uñas perfectas, ha tenido que esperar hasta los ochenta y tantos para poder ser presumida...

La tía me ha comentado que ya no quiere comer y que ayer no llegó a tiempo hasta el baño, no debería preocuparse, a todos nos ha ocurrido alguna vez, y en muchas de esas ocasiones, estaba usted para solventar el problema . Ha levantado la cabeza y me ha reconocido, lo se, aunque no haya querido decir mi nombre a pesar de la insistencia. Usted siempre me dijo que ambas teníamos las manos calientes, y que eso era bueno para hacer pan, pero hoy las suyas estaban heladas y buscaban el cobijo de las mías a las que agarraba fuerte. Le he preguntado varias veces como se encuentra y con un "hilillo" de voz que es solo  la sombra de lo que queda de quien mandaba a diestro y siniestro, me ha confesado con la mirada perdida, que tiene miedo. Me han comentado también que ayer se escapó para venir a buscarme, y aunque cada día que voy a verla hago un esfuerzo sobre humano para no llorar hasta que salgo de su casa, hoy la he abrazado y hemos llorado las dos, y sabe por qué...porque yo también he sentido miedo de no poder volver a abrazarla y seguir diciéndole que la quiero. 

viernes, 20 de julio de 2012

inicio de periodo vacacional (que no de vacaciones)

Me concentro en hacer innumerables "gorritangas", una encima de la otra hasta conseguir un castillo de 300 torres con un foso para cocodrilos y algas peligrosas.  Debo llevar...no se, más de dos horas hasta que oigo una voz que grita aterrorizada: "ola graaaadeeee", y yo, que en toda la tarde he tenido que escuchar unas 1500 veces el mismo reclamo, no me molesto ni en mirar atrás. 

De repente, una ola me sorprende y me desplaza medio metro,  dejándome perpleja mientras observo que mi obra de arte se espachurra pasando a ser una inmensa trampa para los paseantes playeros. Yo, miro el Cartier y son las 7 de la tarde. Mis hijos me miran mientras en sus ojos puede leerse a modo de "autocue": "por favor, no vuelvas a empezar de nuevo", solo ellos y "mon mari" saben lo tozuda que puedo llegar a ser, así que me levanto y tras retirarme media playa de dentro de la braguita del bikini (que no tanga porque una ya no tiene el cuerpo para eso), me sumerjo cogida de la mano de mis hijos en "la mar salada",  nombre que utiliza curiosamente mi hija, de manera habitual, para referirse al mar y nos adentramos plácidamente.  

La tranquilidad se esfuma en la primera ola que arrolla literalmente a mi príncipe, arrancándole el bañador de cuajo y dejando al descubierto un culete refulgente al que le sigue una cara de pánico y un llanto descontrolado. Al otro lado, mi princesa intenta mantenerse de pie mientras se sube el biquini y yo repaso que todas mis prendas se encuentren en su lugar mientras maldigo a Poseidón y a toda su familia. 

Bueno, así han comenzado mis vacaciones, con tardes de playa, noches de Grey y ratos de Apalabrados. ¿Un poco rara? Quizá, pero eso si, muy muy feliz.

sábado, 9 de junio de 2012

jardín

Por aquí estoy, sábado por la mañana. Los niños están en el sofá contiguo comiéndose un sandwich para desayunar desde hace más de 40 minutos. Los sanwidches ya se sabe que son como la pechuga de pollo reseca...son creadores de bolas enormes de boca que precisan un lento masticado y consiguiente engullimiento lento, casi como el de las boas. ¡Ahh! Y beberse un Actimel sabor fresa-plátano de los de las caseimunitas, que claro como tiene tres mil mililitros de fluido, pues a mis hijos les cuesta...pobrecitos.

Y yo, estoy planificando bajar a acabar de cortar el césped del jardín de abajo. Lo cierto es que hace un par de días ya me puse en el tema, pero corté césped y cable de la maquina corta césped, lo que provocó que la máquina dejara de funcionar de manera fulminante. Yo, aterrorizada comprobaba  si seguía viva o era mi espíritu electrocutado quien trataba de hablar con los niños. 

Pero al comentárselo a los ingenieros y electricistas que complementan mi vida me dijeron: " ¿pero que dices? Si cortas un cable con masa y dos fases y el corte se produce en un punto intermedio del termostato y el de un diferencial que se llame Marisol o Mariola (no lo recuerdo)...es imposible electrocutarse, a lo sumo, dejar a medio planeta sin luz", y yo: "Ah, claaaroo". Bueno, no os lo cojais al pie de la letra, tengo una vecina que se llama Marisol, igual se referían a ella y yo no les estaba prestando toda la atención que el tema requería.

En fin, os dejo que las "tijeretas" jardineras, están comenzando a hacer cánticos para que baje a amenizarlas con mi destreza al mando de los cientos de instrumentos jardineros que habitan mi hogar y los gritos de "¿os habéis acabado el sandwich?" . Espero que para entonces no sea ya de noche. Un saludín. 

martes, 24 de abril de 2012

pequeñas fobias (sin importancia)

Esta misma mañana he regresado a los Juzgados donde más lejos ejerzo de manera habitual, y como siempre...me he perdido en carretera, pero poco - como ya es la vez que hace 10 ó 12, pues ahora ya me pierdo donde puedo dar la vuelta rápidamente, cosa que no ocurrió las 5 primeras veces donde a punto estuve de hacer el cambio de sentido en Algeciras o lo que es lo mismo, 500 km después-. Yo no sé como demonios lo hago pero no consigo llegar hasta allí sin pasar un rato de angustia existencial carreteril, lo que sumado a el estado natural de nerviosismo prejudicial y a que no encuentro la postura cómoda de conducción, desencadena en un final de día de agotamiento y dolor de cabeza de categoría de bandera.

En el camino, mi rubia me comentaba a la altura del aeropuerto, que para ella era un sueño llegar hasta allí y subirse al primer vuelo para acabar telefoneando a casa comunicando:- "Hola soy yo, estoy en la China popular....ya volveré", y hay que ver, para mi eso, más que un sueño, es una pesadilla. Aquí la que suscribe, para subirse a un vuelo, debe mentalizarse durante un par de meses,y si el mismo tiene una duración de más de 60 minutos drogarse con algo que la deje k.o a los efectos de que no acabar arrancando la mascarilla de oxígeno y agarrándose de los pelos del pasajero de al lado, por no hablar del estrés que me produce el no poder comunicarme de manera fluida con el resto de seres humanos que me rodean -en mi idioma y no como una india-, o que las puertas del metro y/o tren se cierren y me dejen aplastada en el centro mientras grito: "...que alguien paaaareee ésssstoooooo".


jueves, 5 de abril de 2012

extraña semana

Aquí estamos, tratando de sobrevivir a la llegada de la primavera temprana, a los impagados y consultados que creen que mi labor y trabajo es altruista, a los recursos penales y administrativos, STC de Audiencia donde gano la partida - además partida doble por razones que ya contaré, y ya que estamos aquí y aunque no sea mi estilo, que se joda la otra parte- , perdiendo algunas partidas de "apalabrados"- juego al que me enganche el domingo y ando escondiéndome por los rincones y debajo de las sábanas para colocar una palabra más-, colgando caricias virtuales hasta quedarme colgada y rompiendo acuerdos extrajudicales por orden, que me van a traer más de un dolor de cabeza en los próximos meses....eso si, todo con la cabeza bien alta, enfundada en unos vaqueros que apenas me dejan respirar y un pelo a lo afro desafiante que ha asustado a los nubarrones dando paso al sol, el que por cierto me ha comentado que va a quedarse en casa todas las fiestas de Pascua....¡¡¡¡¡yujuuuuu!!!!

jueves, 1 de marzo de 2012

volver...

... yo que me se el tiempo que llevo pensando en volver a escribir por estos andurriales, pero o bien estoy demasiado eufórica para parar y plasmarlo o bien estoy tan casada o triste, que no encuentro el momento...y en esta identidad que se asemeja a una montaña rusa con bucles, jumpings y caídas libres, aquí me hallo y tal día, hará un año de ésto. 

Con las primeras calores, los clientes se han vuelto locos y llaman a todas horas, incluso a las siete de la mañana ha llamado alguien cuya identidad no desvelaré por lo del secreto de profesión, y me ha dejado un entrañable mensaje en el buzón de voz con un tirar de la cadena final que me ha dejado sin palabras. En un primer momento, he pensado que quizá el marcaje ha sido imprudente y todo lo demás ha venido rodado, pero...¿y si era algo premeditado y lo que quería era dejarme un mensaje "sui generis"? Lo he pensado varias veces durante el día, pero no me he atrevido a llamarle y comprobarlo, por si se trataba de la opción b). Cuando encuentre una respuesta a dicha opción le llamo, y si no cuando lo aviste...siempre me queda hacerme la muerta. 

domingo, 6 de noviembre de 2011

mal de otoño


Comenzó el verano apenas sin darme cuenta y se marchó casi de puntillas. Solo con él algunas tardes de disfrute y muchas de trabajo, como viene siendo habitual en los últimos tiempos... eso sí, con un "kit kat" de alegrías compartidas salpimentadas de agua salada.

Como siempre el otoño me adentra en pensamientos de hojas rojas con níscalos y un semblante de capa caída extremadamente melancólico. Llevo miles de otoños intentando encontrar el encanto de un hacerse de noche inmediato, de un jardín semi desértico y de un corazón que se angustia hasta bien entrado el consumismo navideño...pero nunca lo consigo.

Incluso este año celebramos Haloween en casa, por si encontraba con aquello, una especie de pértiga hacia el comprar compulsivo sin pasar por este estado de autoestima menos veintitrés que me caracteriza en esta estación. Os prometo que lo intenté todo: me vestí de bruja e incluso planté un simulacro de tumba con muerto incluido al que se le encendían los ojos de color verde parpadeantes, los niños de murciélago y vampira corrieron y saltaron hasta caer rendidos en el sofá, y yo...lejos de encontrar aquello que buscaba, no duermo bien desde entonces ,recordando la calavera viviente de mi jardín y los vecinos vestidos de yo que me sé,  tirados por el suelo de la acera sin mediar palabra alguna.

Mañana sin falta, acudo a por un suplemento vitamínico y Dormidina 25, y si tienen comprimidos para el mal de otoño...yo no se vosotros, pero yo me pido dos cajas.

domingo, 4 de septiembre de 2011

el último verano de 34 (a Rebeca)

Nada tiene que ver este último con aquellos veranos interminables de niños corriendo por el huerto para encontrarnos, de gritos comunicativos, de miradas con complicidad, de Manolo matando dragones nocturnos con escopeta de balines, de chapuzones eternos con cuerpos arrugados incluidos, de la recogida de la algarroba con sacos de rafia, meriendas de Nocilla y frío de flash y risas.

Ahora la balsa ya es piscina, los huertos están estériles, nos comunicamos casi en silencio a través del móvil, en ocasiones entro y salgo del agua tan rápido que apenas consigo mojarme, las algarrobas se pierden entre los hierbajos, paso por el pasillo del supermercado donde está la Nocilla, apresurada y con los ojos cerrados, y he prohibido a mis hijos comer flash...mejor algo que alimente. 

Manolo hace tiempo que masilló los agujeros de las paredes y las repintó...Pero, lo que sigue igual, son nuestras miradas de complicidad para escoger cuidadosamente la ropa de nuestros hijos (antes muñecos)  y nuestras risas, ahora aderezadas de tabaco rubio y vino blanco. Un placer seguir compartiendo contigo... tardes de verano.





viernes, 29 de julio de 2011

perdida

Hace un infinito que me perdí, estaba oscuro y  en exceso llovían las críticas y resentimientos con nombres y apellidos. El olor a insultos mojados se entremezcló con las ansias de victoria que acabaron en nada el 22 de mayo, bueno si,...en otra derrota más en mi curriculum que ya anda copado en estos menesteres. 


No es que ahora me haya encontrado, pero al menos se donde estoy y  a donde deseo regresar. He vuelto para quedarme, y aunque lo de prometer no es de mi estilo, rondaré por aquí de nuevo más a menudo que en los últimos meses.


Besos a todos, os he echado de menos y.... un abrazo a Maik.

miércoles, 2 de marzo de 2011

disfraz


Esta semana se trajina en mi casa un teje-maneje particular con lo del Carnaval. Narices pintadas, sombreros, corbatas, lazos y disfraces varios para unos niños que están encantados con esta fiesta pagana y estrambótica.

Lo cierto es que en ésto, mis hijos no han salido del todo a mi. Yo, para mi desgracia, tengo el sentido del ridículo excesivamente agudizado. Desde pequeña, mi madre, aunque me consta que lo intentó, jamás consiguió disfrazarme y hacerme desfilar ante las miradas atentas de todos los que quisieran ver...He de confesar que, aún ahora, en ciertas situaciones y por suerte cada día menos, el miedo al ridículo se me apodera y os aseguro que si pudiera, haría un agujero y me taparía...¡que le vamos a hacer!


La única vez que con conocimiento de causa me disfracé, contaba yo con unos veinti y escasos, pero tanto me puse en el papel, que acabé llorando desconsolada porque estaba amaneciendo y debía marchar a casa antes de que saliera el sol o el mismo me destruiría. Así que después de aquello, he preferido mantenerme al margen del carnaval, por lo de no hacer el ridículo...


Pero, así visto desde la barrera, quien no ha querido ser alguna vez uno de los personajes con máscara de Eyes Wide Shut para entremezclarse entre aquel "Sodoma y Gomorra" sin fin... aunque pensándolo bien, seguro que yo sería la que resbalaría por las escaleras, daría ocho vueltas de campana y acabaría sin duda, dando la nota cómica. 

martes, 15 de febrero de 2011

15 febrero


Ando como el tiempo, gris y lluviosa...y tras el cristal,  un mundo con el que no me apetece interactuar. Me quedaría aquí, observando e imaginando, imaginar...se me da, no del todo mal.

Imagino que a Didi no le duele el alma y la tranquilidad que otorga el haber dado amor y cariño infinitos, le devuelve el entusiasmo y la sonrisa que le son propias...pero rápido.

De Lerele imagino que jamás sus lágrimas debieran  empañar el objetivo... ni su meta, porque su sonrisa es sustento para muchos, incluso para mi. Imagino que no se entristece la mirada de quien es capaz de tener ocurrencias con cualquier cosa, y a quien sus hijas no pueden querer más, porque es imposible. Imagino que jamás conseguiré el temple y la serenidad ante las adversidades de la hermana pequeña de papá, la que calienta el alma con un abrazo, la que tranquiliza con la mirada y otorga paz con su sonrisa...esa que es de cristal.

Y es que hoy quiero imaginar que caminamos bajo la lluvia, sin paraguas y sin mojarnos, que los charcos no calan en nuestros pies  helados, y que mañana volverá a salir el sol y junto con él, las ganas de seguir sonriendo. 


miércoles, 26 de enero de 2011

desastre catastrófico

Esta semana no le va peor a una porque no se entrena, lo que no se descarta a los efectos de aparecer en los periódicos y que a una la conozcan por algo y lo peor de todo es que...¡todavía es martes!

 Llevo con resignación y cierta clase el metro sesenta, el no llevar tacones porque me duelen soberanamente los pies, este cuerpo que se le queda a una después de los partos, el tener una autoestima que se asemeja a una montaña rusa y el estreñimiento...pero lo de una condena en costas en el palmarés, con pérdida que sobreminuta incluida y con ella, todo lo planeado...eso a una, la deja literalmente "hecha una cataplasma".


Hoy mismo he andado por el "hall" de los Juzgados y mi apariencia se asemejaba más a una judía errante que a la Any McBeal de costumbre, mientras, el contrario me observaba y ni por asomo era capaz de adivinar lo que yo andaba maquinando. Se me han ocurrido millones de cosas para evitar el enfrentamiento verbal, entre otras excentricidades, dejarlo inconsciente y arrastrarlo hasta el baño para encerrarlo, pero el pestillo quedaba en el interior y el Guardia Civil no me quitaba ojo, otra como fingir un desmayo...pero no me veía capaz de aguantar el ataque risa, y entre tanto pensamiento... me han reclamado en la Sala, a la que he entrado hiperventilando y rezando para que le diera un vahído a cualquiera de los que allí dentro estaban. Al final, no ha llegado la sangre al río, y sin desvanecimientos ni violencias de ningún tipo, he salido airosa  con esa sobredosis de adrenalina que me da la pelea judicial y que me arrastra a seguir estando a la greña con cualquiera que se me ponga por delante...aunque tenga que llegar para ello, a la segunda instancia.


Mirándolo bien, igual no ha sido el desastre tan catastrófico.

martes, 18 de enero de 2011

miedos varios

Ya se han dormido las fieras y hace unos días que los virus y las bacterias se han largado de mi casa con maleta en mano prometiéndome que no piensan regresar hasta el próximo invierno. A saber por donde deben andar ahora, espero que no hayan visitado al viejecito del otro lado de la calle, pero tampoco pienso cruzarla para comprobarlo...todo sea que regresen pancarta en mano como lo hicieron la última vez, y nos semianiquilen.

Aquí estoy escribiendo de nuevo y viendo una serie de zombies, lo que jamás creí que acabaría haciendo. Me aterrorizan esos bichos, bueno esos y los vampiros, la verdad es que me tengo miedo a millones de cosas: tengo miedo a estar sola en casa, y a las tormentas, a los ruidos muy fuertes, a nadar en la playa cuando ya no hago pie, a la oscuridad, a la muerte, a las arañas, escorpiones y animales picadores en general, a no volver a estar con los que quiero, a equivocarme, a que me pisen los dedos cuando voy descalza, me da miedo las personas que cambian el tono de voz como si las poseyeran...pero nada que ver con el miedo a los coyotes que tenía mi adolescente preferida, el mediterráneo es tierra de coyotes, los hay a cientos, que digo a cientos, a miles..., por suerte, casi los mismos que poseídos y zombies.